dimarts, 30 de desembre de 2014


                                            L'ARBRE  BLANC

 

Aquesta és la història de l'arbre blanc, que vivia sol al costat d'un petit turó just a la vora d'un camí.

L'arbre blanc no era molt alt però tenia un tronc fort i gruixut i una copa immensa amb mil branques que li creixien en totes direccions i, en aquestes branques hi creixien unes fulles petites d'un color blanc. Moltes vegades l'arbre se sentia sol, perquè ningú passava estones al seu costat, ningú es recolzava en el seu tronc, ni gaudia de la seva ombra.

Però un bon dia això va canviar, va passar per allà una jove amazona amb el seu cavall, era molt guapa portava el cabell recollit en una trena llarga també duia una llança i un càntir tot ple d'aigua. Al passa per allà i veure l'arbre blanc va decidir descansar a l'ombra fresca. S'hi estava tan bé allà que va quedar-se adormida. L'arbre blanc es posà molt content era la primera vegada que algú dormia sota la seva ombra. En despertar-se l'endemà la jove amazona mirar el tronc i sense pensar-s'ho ni dues vegades agafà la llança i gravà el seu nom: Iris. A l'arbre blanc li va fer molt de mal mai ningú havia gravat res damunt la seva pell, potser ella no s'havia que els arbres també poden sentir dolor...

Un capvespre va aparèixer un bàrbar era fort i guapo, cansat de tant

caminar va decidir passar la nit al costat de l'arbre blanc, sota d'aquella copa se sentia protegit.

L'arbre li donà tota la seva bona energia perquè el bàrbar tingués uns bons somnis. Van passar la nit els dos éssers vius l'un al costat de l'altre, tranquils, en silenci... Quan es va despertar amb els primers rajos de sol mirà el tronc en veure aquell nom gravat va repetir-lo un parell de vegades: Iris,

Iris!!; s'havia enamorat d'un nom, sense pensar-s'ho agafà la daga i gravà el seu nom : Karan.

 

- Quin mal!! a ningú no li amoïna el meu dolor!!?? A sobre uneix els dos amb un cor!! Jo també puc sentir dolor!!- cridava l'arbre blanc però ningú no l'escoltava i l'amant s'allunyava lentament.

Pobre aquelles lletres li van fer tant de mal! potser ell no sabia que els arbres també  senten dolor.

Passat uns dies va arribar un de molta pluja, Iris cavalcava a prop i va decidir refugiar-se sota d'aquella copa inmensa de l'arbre blanc. En mirà el tronc i veure un nom gravat va repetir-lo un parell de vegades: Karan, Karan!!; s'havia enamorat d'un nom, ella pensava qui hauria de ser aquell personatge tan misteriós i tan romàntic.

Així a punt de l'alba i al capvespre els dos enamorats passaven hores mirant el tatuatge deixant vetllar la imaginació, pensant l'un amb l'altre sense trobar-se mai. Fins que un bon dia l'arbre blanc cansat d'aquesta història sense cap ni peus va decidir posar-hi solució. Ell volia que es trobesssin, coneguessin, s'enamoressin... Una nit quan Karan es va despertar l'arbre blanc li donà un cop de tronc i quedà estabornit a terra. Unes quantes hores més tard per la llunyania aparegué Iris, en veure el cos estès a terra va córrer i en arribar li donà una mica d'aigua que duia el càntir, Karan es va despertar i en mirar-se als ulls van pronunciar els noms esperançats: Iris, Karan!!, i va esdevenir-se allò que no es podia evitar. Els dos enamorats agafats de la mà van desàpareixer per l'horitzó i no van tornar mai més, estimant-se per tots els racons del món.

 

 Aquesta és l'estranya història de l'arbre blanc que li quedà per sempre més gravat el record d'un exòtic amor.

 

Kima Comas.

 

divendres, 29 d’agost de 2014


 

                                         CIRCO PARAÍSO

 

Rita trabajaba en un circo, ella era payasa como sus padres y abuelos, porque hacía mucho tiempo sus bisabuelos habían formado un circo llamado Circo Paraíso. Todas las generaciones habían trabajado en aquel fantástico lugar y Rita no sabía hacer otra cosa. Ella era feliz porque le encantaba viajar, viajaban de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de país en país mostrando a todos el maravilloso mundo del circo su magia y su belleza. Se emocionaba cada vez que llegaban a un sitio nuevo, con público nuevo. Lo que más le gustaba era que en aquel nuevo lugar hubiera mar, ay! qué bonito era el mar, y bañarse en él todavía más, bañarse en aquel lago infinito como le llamaba su abuelo.

A Rita eso de ser payasa le entusiasmaba porque hacer reír a la gente para ella era una sensación maravillosa. Su padre le decía siempre que reír sanaba el alma y ella se lo creía. Pero...lo que realmente le encantaba a Rita, era el trapecio. Siempre que lo veía ahí arriba colgado, le cogían unas inexplicables ganas de subir y balancearse, arriba, abajo como un péndulo, como un vaivén dulce y rítmico.

Y Rita guardaba un secreto...cada noche cuando todos dormían, en silencio se subía al trapecio y se quedaba ahí sola, haciendo figuras que había visto hacer a la trapecista del circo a Madame Beth. Le encantaba estar arriba suspendida en el aire, sin los pies en la tierra. Se sentía libre y en armonía. Ella al trapecio lo llamaba su "amigo del alma" y con él se sentía feliz de verdad. Éste era su pequeño secreto y nadie, nadie lo sabía bueno eso era lo que ella creía.

Hasta que un día lluvioso de invierno pasó algo inexplicable. Madame Beth estaba ensayando un doble salto mortal cuando de repente, sin más, se cayó del trapecio rompiéndose un brazo. Que desgracia! pobre chica y sólo faltaban siete días para el gran espectáculo final y, el Circo Paraíso se había quedado sin su trapecista.

- No podemos suspender la actuación!- dijo el padre de Rita.

- Y ahora que vamos a hacer?- dijeron todos preocupados.

El silencio fue la única respuesta, hasta que al cabo de un momento dijo Rita:

- Yo lo haré, yo subiré al trapecio!

- Tu??!! Venga Rita no digas bobadas, eres payasa nunca has subido a un trapecio- dijo el padre enfadado.

Rita en aquel instante les contó una historia, la bonita historia de una payasa que quería convertirse en trapecista y, todos se quedaron con la boca abierta.

- Es verdad lo que dice, yo cada noche la veo subida al trapecio y lo hace realmente bien- dijo el Mago John guiñándole un ojo a Rita. Ella se puso colorada y le sonrío tímidamente.

El padre de Rita no estaba muy convencido pero vio a su hija con tanta seguridad que confío en ella.

- Muy bien! quiero verte ahí arriba ahora mismo!- le dijo.

Rita sabía en lo más hondo de su corazón que aquel momento era muy importante para ella, si lo hacía bien se podría convertir en trapecista, lo que siempre había soñado. La oportunidad para enseñar lo que sabía había llegado y estaba convencida de que lo haría bien. Subió contenta y orgullosa, sentía unas poquitas mariposas en el estómago pero eso era fruto de la sensación de estar volando, de estar sin los pies en la tierra.

Todos los presentes se quedaron petrificados y con los ojos como platos, porque Rita de verdad lo hacía realmente bien, casi rozando la perfección. Con el trapecio en sus pies parecía una hada de cuento elegante y alegre. Cuando acabó los gritos y aplausos se unieron en uno solo y Rita no podía sentirse más feliz. Ahora solo le quedaba ensayar para su gran salto mortal, pero eso no era ningún problema para ella, la mayor prueba la había superado, convencer a su padre.

Estuvo ensayando días y noches, no se cansaba de hacer una y otra vez aquel salto mortal, aquel doble salto mortal que en el espectáculo final se convertiría en un “más difícil todavía” el triple salto mortal. Eso era lo que le gustaba más a Rita, volar el arte de volar sin pensar en nada, dejando la mente en blanco y confiar, confiar en que el salto saldría a la perfección.

Así como por arte de magia nació una nueva generación de trapecistas en el Circo Paraíso, una generación que perduró en el tiempo. Nacieron payasas trapecistas, magos payasos con muchas ganas de hacer reír al público, de hipnotizarlos, de hacer vibrar sus corazones, de hacerlos felices…como lo eran ellos cuando mostraban a todos el maravilloso mundo del circo, su magia y su belleza.

 
Kima Comas

divendres, 4 de juliol de 2014



 

                     LA PRINCESA GRETA


 

Hace mucho tiempo en un rincón de la Tierra una princesa triste, su nombre era Greta. Vivía en un castillo grande, frío y húmedo. Un día para su cumpleaños su padre le regaló un loro de mil colores. El rey pensó que a lo mejor le alegraría los días tristes de su hija y que le haría reír a carcajadas. Pero al cabo del tiempo resultó ser sólo un amigo, su único amigo con quien hablaba y hablaba noches enteras.

Lamik que así se llamaba el loro sabía que su amiga Greta estaba triste pero no sabía porqué y siempre le decía: "Levanta la cabeza princesa, sino la corona se cae" le repetía. Lamik no sabía cómo hacerle reír que fuera feliz. Lo había intentado todo pero como si nada. La princesa Greta seguía triste, seguía con la cabeza gacha. "Levanta la cabeza princesa, sino la corona se cae" le repetía.

Hasta que una noche todo cambió. Una luna llena brillante y hermosa flotaba en el cielo. "Una luna más grande de lo normal" les dijo el astrólogo de la corte, un fenómeno que ocurría muy pocas veces…fue entonces un presagio aquella luna?

Lo que sí sabemos es que el destino quiso que aquella noche pasara por el castillo un bufón, un bufón solitario. Andaba siempre solo con su caballo recorriendo quilómetros y castillos para hacer reír, disfrutar y soñar a todo aquel que lo viera actuar. A la hora de la cena como siempre se presentó la princesa Greta con la cabeza gacha "levanta la cabeza princesa, sino la corona se cae" le repetía el loro. Aquella noche la princesa se dio cuenta de que algo diferente pasaba en el castillo. Un aroma de lavanda e incienso le despertó un cosquilleo en el estómago. De repente oyó un repiqueteo de tambor y eso la sobresaltó, pero seguía con la cabeza gacha "levanta la cabeza princesa, sino la corona se cae" le repitió el loro para que viera el espectáculo de circo y colores que acababa de empezar. En un momento la princesa oyó que todos reían a carcajadas hasta lloraban de la risa, en aquel instante quiso saber que pasaba, la curiosidad pudo más que la tristeza. Levantó la vista un poquito y lo vio. Vio aquel bufón era alto y guapo llevaba un traje lleno de colores, cuando se movía hacia un ruido de cascabeles alegres y cantarines. Eso le encantó. Y sin darse cuenta levantó toda la cabeza y en aquel instante sus miradas se cruzaron y algo especial pasó en cada alma. Ella, la princesa Greta notó una caricia en el corazón, sin ser tocada. Él, el bufón solitario notó un susurro en el oído, sin usar palabras. Fue un instante mágico, el silencio de una mirada les cambió para siempre.

El bufón se fijó en que una pequeña curva iba apareciendo en los labios de la princesa y eso le gustó.

La princesa Greta empezó a sentir cosas que nunca había experimentado, como si se abriera una ventana y el aire fresco y vital entrara con delicadeza. Bolas malabares, equilibrios, volteretas hasta fuego todo era maravilloso. A la princesa cada vez le gustaba más lo que veía y cada vez tenía una sonrisa más grande en su cara. Antes de acabar el espectáculo el bufón se acerco a la princesa y, cogiéndola de la mano para depositar en ella un beso, la miro fijamente a los ojos y le dijo bajito para que solo lo escuchara ella…”levanta la cabeza princesa, para que el mundo vea su maravillosa y hermosa sonrisa”.

 

 

                                         Kima Comas

dimarts, 29 d’abril de 2014


LA ARAÑA TEJEDORA

 

 

Cuentan que el otro día fue el cumpleaños de la araña más vieja del bosque.

Hizo una fiesta a lo grande e invitó a todos sus amigos y amigas; a las ardillaS

trepadoras, a las hormigas trabajadoras, al pájaro carpintero, a la manada de

lobos solitarios, a las ranas cantarinas del lago...no faltó nadie, porque todos

amaban a aquella araña longeva y entrañable. Ella se puso las mejores galas,

estaba tan contenta. Aquel día hizo cien años que llegó a éste mundo y que

empezó a tejer su vida. Le encantaba tejer era una de las mejores y ahora,

recordaba cuanto había tejido en todos y cada uno de aquellos maravillosos

años. Se acordaba de momentos vividos; cuando de pequeña se tuvo que

cambiar de bosque porque una tremenda lluvia de verano arrasó su casa,

cuando conoció el amor y se enamoró, cuando nació su primera hija y siempre

la llevaba enganchada a su espalda, cuando aquella vez casi pierde una pata

en un incendio provocado y muchas cosas más. Ella decía que tejía la bufanda

de su vida, claro está que aquella bufanda era de mil colores: colores vivos,

apagados, colores pastel, tonalidades de un mismo color, colores mezclados,

fuertes..."como todo en esta vida" se decía a sí misma.

Cuando a la fiesta llegó todo el mundo, estaba emocionada. Les dio las gracias

 por aquel regalo, el de la presencia y a cada uno les fue dando un pedazo de

ella, un pedazo de bufanda de su vida. A uno le dio sus mejores recuerdos, a

 otro los momentos amargos, dio sensaciones felices, también el llanto de la

amargura, al otro lágrimas de alegría, al otro un pedazo de tiempo perdido,

también les regaló las emociones más profundas y a otros las más tristes, dio

también momentos compartidos y ratos en soledad y hasta regaló su amor más

sincero...y su bufanda de vida se iba haciendo cada vez más pequeña, pero ella

cada vez que daba un pedacito de sí misma se sentía más y más feliz. Hasta

que llegó el último pedazo que humildemente se guardó para ella. Se lo guardó

muy cerca del corazón, dónde se almacenan cada uno de los instantes vividos.

Aquel día fue la araña más feliz y afortunada del mundo y cuando se fue a

dormir pensó:

"mañana empezaré a tejer otra bufanda de mi vida, claro está que la tejeré de

mil colores, como todo en esta vida".

 

                                            

                                                                                      Kima Comas

 

 

                                                                                 CAMI CAMINAT

 

Aquell era per a ell un dia molt especial. Era l'últim d'una llarga caminata que havia començat feia moltes llunes. Avui seria el dia, el darrer dia que acompanyaria al seu deixeble, aquella ànima tan jove que veia la vida com una aventura. Es trobaven en una meditació silenciosa quan en aquell precís moment el Mestre li començar dient:

- Voles, nades, camines...cap on vas? Pots observar al teu voltant, què hi ha, què hi veus?- preguntà.

- Volo, veig moltes coses, coses molt petites, tan petites que no les puc tocar ni tan sols percebre. Puc dir que em sento lliure, però mentiria. Estic tancat, em sento dins d'un núvol. Per més que voli no puc sentir-me com un ocell, ell si que és lliure, ell si que sap on va.

- Mestre! Per què!?- digué al cap d'una estona.

- Nades, camines...cap on vas? Pots observar el teu voltant, què hi ha, què hi veus?- preguntà el Mestre.

- Navego, navego conduit per les ones grans i poderoses d'un mar blau i segur, a l'horitzó Mestre veig una illa. A poc a poc, nadant molt a poc a poc m'hi vaig apropant però m'és imposible, nado més ràpit però no puc aconseguir tocar-la, no hi arribo. Per més que nadi no puc sentir-me com un peix, ell si que és lliure, ell si que sap on va.

Dimati, el deixeble molt pensatiu i contemplant l'infinit digué:

- Mestre! Quan!?

El Mestre amb aquell somriure de savi li contestà.

- Camines...cap on vas? Observa el teu voltant, què hi ha, què hi veus?

- Camino les cames em pesen, els peus em semblen roques, però malgrat tot jo continuu. Ara veig al meu davant un camí molt llarg, està vorejat d'arbres, plantes i flors unes flors...si pogués sentir la olor Mestre que n'és de dolça! Ara camino més lleuger encara que amb petjades al meu darrera...

El Mestre satisfet li digué:

- Les petjades són necessàries sense elles com pots saber cap on vas?!

-...ara camino ferm i dret Mestre, tinc una flor que m'acompanya i les branques dels arbres em guien a cada passa, ja puc dir que sóc lliure!?Que ser cap on vaig?

- Camina Dimati, camina i no corris...

- Ara plou, plou molt!!

- Segueix sense por, recorda que després de la tempesta sempre ve la claror. Camina Dimati, camina i no corris. Així podràs palpar la llibertat, podràs fer el teu camí mirant el vol de l'ocell i contemplar el nadar del peix. Olora les flors, clava les teves arrels i podràs céixer de cara el cel com els arbres que et guien...

Les paraules penetraven a l'interior del deixeble, Dimati ara dormia feliç i tranquil, el Mestre se'l mirava tot dient:

- Dorm Dimati, sigues lliure, el camí està dins teu, el temps et portarà allà on vulguis, és el teu millor amic, confia-hi!. No tinguis por mai estaràs sol, alló que guia a les estrelles també et guia a tu. Confiança Dimati i no corris!.

 

                                                                                                      FI

 

( Conte guanyador del V Certamen Literari i Dibuix Miguel Hernández Roquetes 2004)



                        LA MUNTANYA DE LES LLUMS



Temps era temps en un poble llunyà vivia un gegant. Era molt amable i simpàtic.


però no era feliç. Tothom al poble li deia coses lletges i dolentes, simplement

perquè tenia els peus de fang. Pel sol fet de ser diferent ja era causa de burla. 

Un dia el gegant cansat de no sentir-se acceptat marxà del poble, volia marxar ben lluny, veure món, conèixer 

gent diferent. Volia sentir-se feliç. Va agafar la seva motxilla i començà a caminar. Va recordar una frase que 

havia llegit " la més llarga caminada comença amb una passa". 

Va caminar durant dies fins que una nit va arribar a un poble estrany, les cases eren totes de colors; verdes, 
grogues, blaves...Estava tan cansat que va quedar-se dormit a la plaça. Al dia següent es va despertar amb la 
sortida del sol, i va veure davant seu una nena que el mirava, que estrany! era una nena de color tronja. 

- Hola què hi fas aquí?- li preguntà.

- Estic viatgant- li respongué el gegant.

- Per què?- va voler saber la nena.

- Doncs...per conèixer coses noves, viure aventures, aprendre, sentir-me feliç!- va contestar.

Els dos van estar xerrant una bona estona el gegant li explicà que en el seu poble ningú l'estimava perquè era

diferent, simplement perquè tenia els peus de fang. 

- Ostres! a mi em passa el mateix! en aquest poble tothom és de color groc i jo sóc l'única de color tronja. La 
gent em mira diferent i no tinc amics- va dir la nena molt trista. 

- Com et dius?- preguntà el gegant.
- Em dic Tora.
- Molt bé Tora jo em dic Gegant i a partir d'ara jo seré el teu amic i si vols pots acompanyar-me en el meu 
viatge. Ja veuràs ens ho passarem d'alló més bé! 
La Tora tota contenta va dir que sí. Els dos amics van seguir el viatge, durant un parell de dies caminant van
endinsar-se en un bosc, era gran i amb arbres molt alts. Van decidir descansar al tronc d'un d'ells i al cap d'una 
estona van quedar-se dormits. Quan la Tora es va despertar no es podia moure. En Gegant va veure que la 
nena tenia tot el cos embolicat amb un fil prim i quasi transparent. 

- Però què és això? sembla una teranyina!- va dir en Gegant.

- Molt bé! és la meva teranyina- digué una veueta.

En Gegant va veure que d'una branca de l'arbre hi penjava una aranya gran com una nou, blanca com la neu i 
amb set potes negres com el carbó. 

- Deixa-la anar!!- cridà

- No em fio gaire dels humans com ella. Sempre estan trencant i destrossant el bosc!- digué l'aranya tota
enfadada. 
- Però ella no t'ha fet res deixa-la anar siusplau!!- cridà en Gegant.
- Primer de tot m'heu de dir què feu en aquest bosc.
- Estem viatjant, volem conèixer coses noves i viure aventures!- contestà en Gegant.
- Quina casualitat jo també estic viatjant-digué l'aranya- vaig en direcció a la Muntanya de les Llums, voleu 
acompanyar-me? si aquesta humana em promet que no trencarà més teranyines la deixaré anar. 

- Si t'ho prometo mai més trencaré una teranyina!- digué la Tora
- Això espero perquè és molt pesat fer deu cases cada dia!

Mentre l'aranya anava desteixint el fil els hi explicà que a la Muntanya de les Llums hi vivien éssers feliços i
contents. Tothom era diferent i tothom es respectava i accaptava. Era un lloc meravellós per viure. No hi
faltava el menjar ni les bones accions. Una vegada que la Tora havia sigut alliberada li donà les gràcies i com 


era molt observadora li preguntà: 

- Perdona les aranyes no teniu vuit potes? com és que tu tens set?
- Vaig néixer així, desde molt petita vaig ser abandonada per no ser igual a les meves germanes jo dic que sóc 
única en la meva espècie. Per cert em dic Blanca i vosaltres? 

Els nous amics es van presentar i des d’aquell moment van començar un llarg viatge cap a la Muntanya de les 
Llums. Van pasar per boscos i prats, van banyar-se a rius amb aigua fresca, van descubrir llocs preciosos i 
únics, van mullar-se sota la pluja i van assecar-se amb el gran sol, fins que un dia mentre descansaven i
gaudien del silenci van escoltar uns crits: 

- Aaah!! auxili!!
- Heu escoltat això?
Van fixar-se d’on provenien els crits i la Tora va veure un forat al terra.
-Mireu em sembla que és aquí. Hola què hi ha algú?-cridà la tora mirant el forat.

-Si estic aquí baix que m’ajudeu a sortir? M’he trencat una ala i he caigut en aquest sot. Sóc un peix volador i
em dic Pex. Suisplau m’ajudeu?-va dir una veu cansada. 
Els tres amics es miraren preguntant-se com podrien ajudar. L’aranya Blanca va tenir una idea. Va començar a 
baixar amb un fil de la seva teranyina, un cop abaix agafà amb molta cura el peix volador, se’l posà a l’esquena 
i començaren a pujar. Un cop tret del forat en Pex els hi donà les gràcies, els hi explicar que anant cap a casa 
seva va caure en aquell forat trencant-se una ala. En Gegant mirà de curar-li. Va buscar una fulla gran, amb un 

pessic de fang dels seus peus, pètals d’una flor i una mica d’aigua va embolicar amb molta cura l’ala trencada. 

-Això et curarà!-li va dir en Gegant tot orgullós.
-On vius Pex?-li preguntà la Tora.

-Visc a la Muntanya de les Llums-respongué.
-Què!!??has dit la Muntanya de les Llums?-van crida els tres amics alhora.

-Si i tots es posaran molt contents perquè m’heu salvat la vida, jo sóc l’esser més vell de la Muntanya i tinc un 
tracte especial, tothom em cuida molt bé. Voleu venir amb mi? Vinga som-hi!- digué en Pex tot content.
Anaven tots molt emocionats cap a la Muntanya de les Llums. Uns perquè veien la fi del seu llarg viatge, volien
viure l’emoció de sentir-se com a casa. I l’altre perquè havia sobreviscut gràcies a uns amics ben curiosos i 
diferents. Una nena tronja que l’havia trobat dins del sot, una aranya Blanca amb set potes que l’havia tret del 
forat i un Gegant que gràcies els seus peus de fang havia curat la seva ala trencada. 


Els tres amics van arribar finalment a viure feliços en aquella muntanya, van sentir-se acceptats malgrat les 
seves diferencies perquè allà tothom era diferent. Simplement havien aprés a estimar.

Si algún dia aneu de viatge i trobeu la Muntanya de les Llums, heu de saber que si no coneixeu la paraula 
Respecte, no us hi deixaran quedar. 



La Kima